Enseñar la piel de una innombrable realidad a través de la pintura
Gille Deleuze/Claire Parnet, "Diálogos"
Son trenta y cinco las obras que completan este conjunto bajo el epígrafe de "Viatge interior", todas ellas pensadas y preparadas por el pintor para iniciar una nueva etapa plástica en la que experimentar algunas innovaciones técnicas, el soporte en lienzo grueso y el tratamiento digital, previo de las imágenes pintadas en acrílico, principalmente, y son treinta y cinco composiciones en formatos medianos a modo de crónicas concretas y fragmentadas de una misma visión turbadora de la actualidad, descrita por la mirada aparentemente inocente o imparcial del autor, si no fuera por la sutileza de una narratividad implícita en los detalles anecdóticos de cada cuadro. Un hilo conductor a modo de discurso irónico recorre todo el conjunto de la obra donde la narración concreta de los hechos reales se van tramando con paradójicos elementos visuales llenos de sarcasmo, juego imprevisto o calculadas ambigüedades. La realidad mostrada es reinterpretada por el pinto r viajero, por el pintor investigador o por el pintor de imágenes en un laberíntico espejo de multirrefencialidades icónicas.
En esta ocasión el artista se transmuta en viajero o turista escrutador del entorno urbano, se hace paseante de calles concretas, de arquitecturas habitadas y él mismo se erige en habitante de rincones singulares, avenidas, monumentos... ( foto de turista del artista, autorretrato en grupo ) y protagoniza presencias en medio de multitudes que recorren estaciones de trenes, aeropuertos o barrios de las ciudades de sus viajes (Europa, Cuba, Nueva York, Chile, Marruecos, países del este...). Esta condición de observador errante le permite al artista contrastar irónicamente la experiencia de sus propias instantáneas visuales de la realidad actual con aquellas que los medios de comunicación de masas se encargan de hacernos servir de manera estereotipada y casi emblemática, con mensajes cerrados y tramposos. El artista, ahora, se ha propuesto nutrirse de la cotidianeidad, beber directamente de aquello más inmediato y más visible, distanciándose y desconfiando de las imágenes-emblema de la sociedad de la información-desinformación? Y es aquí donde el artista se separa en parte de los planteamientos temáticos y de los enfoques más estéticos e idealizantes con que acometió su anterior serie "Vivace", donde los planteamientos ecosociales dominaban la mayor parte de sus composiciones centradas en el paisaje, el mundo animal y la presencia totémica y devastadora de las máquinas excavadoras.
Después de haber experimentado la realidad como un sorprendente órgano viviente, complejo y lleno de interrelaciones ecosociales y ecomatéricas en la serie "Vivace", Antoni Miró se adentra en la aparente simplicidad de las imágenes cotidianas y reales que nos ofrece el mundo urbano actual, cualquiera que sea la ciudad, la calle o el fragmento de arquitectura habitada, siempre que aparezca latiendo con fuerza la vida. La mirada del artista Miró se ha dejado llevar por la fuerza intuitiva que comporta la curiosidad receptiva hacia el entorno más inmediato que es la ciudad, cualquier ciudad -conocida experiencialmente o bien a través de imágenes estereotipadas de los mass-media-, pero siempre ese mismo escenario donde late con intensidad la vida, donde se desencadenan historias concretas, aunque ocultas y siempre sorprendentes.
Antoni Miró entiende que es la realidad desnuda -en apariencia silenciosa o sin mostrar evidentes enigmas que la expliquen- aquella que, con toda certeza, sorprende al visitante y es así, pues, com es necesario mostrarla, ya que se adivina mucho más rica y poderosa que si la filtramos a través de las ideas convencionales y preconcebidas. Realidad y mirada escrutadora sin ningún tipo de artificio discursivo o pictórico, encuentro clarividente de los signos que nos dan las claves de la cultura, del entorno, del rompecabezas que es el tiempo histórico o la actualidad; viaje real o imaginario a través de los conflictos que estallan devastadoramente, que nos perturban e intranquilizan a pesar de mirar siempre hacia otra parte menos incómoda... paseo, viaje o itinerario de imágenes que el pintor utiliza para comunicar una experiencia individual, aunque también colectiva, y que el espectador puede llegar a empatizar como también a enriquecer con su propia experienci a de observador.
"Viaje interior". A través de un itinerario de instantánea o fragmentos de la realidad
Viaje interior desde un itinerario aparentemente secuenciado en instantáneas epidérmicas, en improntas o huellas de realidades radicalmente exteriores, visibles a los ojos de cualquier espectador pero que el artista es capaz de hacer presentes al inferirles otro sentido iconográfico, otro tipo de significación que va de la alegoría posmoderna a la más devastadora ironía o incluso cínico simbolismo.
La nueva serie "Sense Títol" de la que forma parte este conjunto pictórico "Viatge interior" y que ahora presenta por vez primera el autor, arranca de la anterior "Vivace" ya que mantiene elementos plásticos y temáticos propios del universo ecosocial, así como de la poética figurativa que caracterizaba su anterior aproximación pictórica al mundo de la ecología y sus relaciones intrínsecas con el paisaje, la naturaleza y los objetos. En cambio, ahora el artista acomete desde otras perspectivas programáticas y visuales, los principios de realidad que inspiran cada obra, como un todo fragmentado, diseminado y aparentemente inconexo que busca la complicidad interpretativa del espectador. El pintor enfrenta su propia poética visual -que también se sirve de imágenes de los medios- a las posibilidades experienciales y redefinidoras de las imágenes y su impacto tanto ético com estético en los ojos alfabetizados del espectador.
Un enfoque mucho más personal y más rigurosemente concreto va definiendo los temas de cada cuadro, la experiencia singular y totalmete identificable que el autor ha sentido en cada situiación de clarividencia estética o de impacto emotivo la traslada al lienzo y así atrapa cada fugaz momento o encuentro afectivo con los objetos, personas o acontecimientos y los reelabora en un proceso primigenio y plástico, para poder de esta manera tramar un discurso visual y comunicativo que se plasma en cada cuadro. El pintor, de esta forma, ya no muestra la pintuira de una bicileta más o menos modélica o estereotipada (como hiciera antes en la serie "Vivace"), ahora pinta esa bicicleta atada a una señal concreta de esa calle -"Via Appia, 2002, 116x81"- de esa conocida ciudad de Roma.
El artista ya no necesita definir con una técnica verosímil o relista un objeto o una figura impactantes (en Vivace las feres salvatges, las excavadores o los parajes desolados por la basura ), en esta nueva serie atrapa , elabora y reinventa cada imagen real con su propia historia, cada imagen aparece totalmente contextualizada en su entorno con nombre e identidad. Si el autor ha decidido poner como título a esta nueva etapa pictórica "Sense Títol", esto se debe a que lo ha hecho justamente para contrastar aún más la concreción y la identificación inequívoca de cada imagen en cada cuadro, ya que en cada obra subyace una verificable narración instantánea, más o menos visible u oculta, cargada de sentido y con una clara intencionalidad comunicativa.
No le hace falta un título a todo este conjunto de pinturas o "álbum de fotos", pintado a mano, que Antoni Miró ha elaborado tan delicadamente, porqué se trata de un acercamiento íntimo pero también transferible- a la enigmática y decepcionante condición humana. El pintor se ha propuesto relatarnos una cuantas historias reales que cada día presenciamos, atónitos o indiferentes, delante de las poderosas máquinas que vomitan imágenes y que deciden el estado general de la opinión pública, y lo ha hecho, consciente de las posibilidades comunicativas de estas mismas imágenes desprovistas del soporte tecnológico de los medios audiovisuales. Estas historias concretas trasladadas de las pantallas del ordenador o de la televisión a los ámbitos más serenos y reflexivos de la pintura y de la sala de exposiciones, inciden de otra manera en la conciencia del espectador; las posibilidades de interpretación y comprensión de los fenómenos mostrados pueden adquirir más efica cia y ser menos alienantes. Antoni Miró nos las muestra con una fina ironía mezclando el viaje exterior (artista haciendo de turista que fotografía y pinta a la gente y los confllictos "Mala carrera , 2002, 116x81, "Rambla, Canaletes",, 2002, 95x65), con el viaje interior (artista que se expresa pintando objetos reales cargados de misterio o poesía -"Via Appia", 2002. 116x81, "Cap a la dreta", 2002, 81x65).
Hay obras donde el artista evoca su experiencia emotiva, la sorpresa de una imagen contundente, la singularidad de un objet trouvé a la manera de Duchamp, y en este tipo de cuadros, consigue un tipo de composiciones pictóricas que se aproximan al universo estético de la poesía visual de Joan Brossa ya que introduce breves, pero eficaces y sorprendentes, juegos de palabras, de conceptos y de visiones plásticas que ayudan al espectador a hacerse cómplice de una actividad mental, la del autor, completamente lúdica y abierta a múltiples interpretaciones, todas ellas posibles y correctas (como apuntaría Umberto Eco). El autor genera , así, un espacio compartido con el espectador donde la ironía y la ocurrencia ocupan un plano central de significación y de sentido, tal es el caso de obras como ahora: "Excava-mala", 2002, 92x65, "Gata negra" 2002, 81x116 o "Tele-censura", 2002, 50x65. En todas estas piezas el autor convoca al observador a leer un mensa je abierto a diferentes contextos siempre reformulados desde la experiencia concreta y sentido crítico del potencial espectador; en todos el sarcasmo y la ironía estan presentes y contrastan con la gravedad temática del resto de imágenes donde se reflejan los conflictos o la devastación.
El aparente viaje interior del artista, a través de imágenes de realidades sociales plenamente urbanas y contemporáneas, muestran la paradoja de un mundo civilizado que se hunde frente a la praxis irracional de la guerra, consecuencia de la codicia y la prepotencia de las sociedades más avanzadas representadas por la lógica del poder y de las armas. La sociedad civil como víctima, los niños y niñas, la gente mayor, en definitiva, las inocentes víctimas de la maquinaria de la muerte y de la desolación adquieren en la pintura de esta serie un papel protagonista y relevante ( "Afgana i xiquet", 2002, 116x81). Las imágenes-emblema como Manhattan crack, 2002, 116x116, donde la rugosidad del fondo se hace aún más patente, indican la fragilidad y la vulnerabilidad de este sistema socioeconómico que es el neoliberalismo más atroz y sin matices, y que es la causa principal de todo tipo de conflictos políticos y de injusticias programadas. La realidad, ta l y como es mostrada por A.Miró puede superar narraciones ficcionadas sobre la condición humana, y es por eso que las imágenes elaboradas a través de su pintura adquieren ese especial impacto que la televisión o el cine son capaces de disimular, alterar y manipular alterando cualquier técnica de desviación propias de la propaganda política o de la publicidad.
La piel de la innombrable realidad se fragmenta en imágenes que nos relatan la desgracia y la impotencia colectiva de las mujeres y hombres concretos que sufren la injusticia, la miseria, la destrucción o el abuso del poder ("Intolerància", 2002, 116x116) también de los escenarios de esos acontecmientos desafortunados, de las obras petulantes y arrogancia de las culturas dominantes, manifiestas en grandes monumentos ("Columnata a boquetanit", 2002, 116x81) de los conflictos nunca resueltos ("Palestins presoners", 2002, 65x81), de la inocencia de las víctimas ("Manhattan people", 2002, 116x116) en definitiva esa imperceptible piel áspera de realidades visibles y de heroicidades ocultas y anónimas, pero reales y concretas, es la que el artista nos propone como testimonio plástico, a través de su técnica y a partir de su mirada llena de ironía y de sagacidad. Y es así como el viaje hacia el interior que propugna el autor tiene que ver con l.a experiencia reflexiva y de descubrimiento a la que el propio artista se ha estado sometiendo en su peculiar proceso creativo, así como en el proceso y actitud individual que ha ido interiorizando a lo largo de la experiencia del viaje.
Pero también es necesario destacar que este movimiento introspectivo es fruto de su predisposición receptiva y crítica hacia el conjunto de imágenes de desolación y de injusticia que le llegan como a cuaquier ciudadano- a través de los medios de comunicación de masas. La sensibilidad y el coraje que emergen desde la indignación y la rabia frente a la impotencia que sentimos muchos ciudadanos de hoy delante de la barbarie y el abuso del poder político y económico, están en la base de ese compartido movimiento de introspección o viaje interior que obliga al testimonio y a la acción civilizada pero contundente y de denuncia, y es justamente este tipo de percepción de realidad compartida y solidaria la que explica el discurso subyacente en la poética y en la plástica que emanan de las manos del pintor Antoni Miró en esta sorprendente y sugerente nueva etapa.
Josep Lluís Peris i Gómez (crític dart) València, abril, 2003 |